Tenía apenas 17 años y era oriundo de Puerto Deseado. Jugaba al fútbol en Ferro y desde 2025 atravesaba un duro tratamiento. En mayo había recibido un trasplante de médula ósea gracias a un donante compatible de Alemania. Su fallecimiento provocó un profundo dolor en toda la comunidad.

Puerto Deseado atraviesa horas de enorme tristeza tras conocerse este sábado 22 de agosto el fallecimiento de Pablo “Papu” Bonina, un adolescente de 17 años que durante meses luchó contra la leucemia.

Pablo era un joven muy querido en la localidad santacruceña y estaba especialmente vinculado al deporte. Formaba parte del club Ferro de Puerto Deseado y uno de sus grandes deseos durante el tratamiento era recuperarse para volver a su ciudad, reencontrarse con sus amigos, su familia y regresar a una cancha de fútbol.

Su historia había movilizado a toda la comunidad. Desde que fue diagnosticado en 2025 comenzó un extenso proceso médico que inicialmente lo llevó a recibir atención en la Clínica del Valle de Comodoro Rivadavia y posteriormente en el Sanatorio Sagrado Corazón, en la Ciudad de Buenos Aires.

Una lucha que movilizó a Puerto Deseado
Con el avance del tratamiento comenzó la búsqueda de un donante de médula ósea compatible. En un primer momento apareció una posibilidad en Brasil, aunque finalmente esa donación no pudo concretarse.

La esperanza volvió tiempo después cuando se encontró un donante compatible en Alemania. Finalmente, el 15 de mayo de este año Pablo pudo recibir el esperado trasplante de médula ósea.

Desde Puerto Deseado, familiares, amigos, compañeros e instituciones siguieron permanentemente su evolución y acompañaron a la familia durante todo el proceso.

El pasado 23 de julio, mientras el adolescente continuaba internado en Buenos Aires, sus seres queridos habían solicitado públicamente una cadena de oración por su salud. El Instituto María Auxiliadora también se sumó al pedido, convocando a la comunidad a encender una vela y acompañarlo desde la distancia.

El fútbol, una de sus grandes pasiones
“Papu” tenía un fuerte vínculo con Ferro de Puerto Deseado. Mientras atravesaba su enfermedad mantenía la ilusión de regresar a Santa Cruz y volver a practicar el deporte que tanto quería.

Desde su entorno destacaron en reiteradas oportunidades la fortaleza con la que enfrentó cada etapa de la enfermedad y lo recordaron como un verdadero “guerrero”.

Este sábado llegó la noticia que nadie quería recibir. Pablo falleció a los 17 años luego de una extensa lucha contra la leucemia.

Su muerte provocó una profunda conmoción en Puerto Deseado, especialmente entre familiares, amigos, compañeros y la comunidad deportiva que lo acompañó durante todo este tiempo.

Hoy Santa Cruz despide a “Papu”, un joven cuya historia movilizó a toda una localidad y que será recordado por su fortaleza y por el enorme acompañamiento que generó durante su lucha.