Consideran insuficiente el aumento de sueldos, del 6,7% otorgado por el gobierno en forma unilateral, y reclaman una recuperación del salario al 2015 y la aplicación de la ley de financiamiento. Así y todo, el sueldo de la mayoría de los profesores no alcanza el millón de pesos.

La docencia de las universidades nacionales inició una nueva medida de fuerza en todo el país, con un paro convocado en dos tramos: del 13 al 18 de abril y del 27 de abril al 2 de mayo. En este contexto, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), a través del gremio ADIUNPA, adhiere a la medida impulsada por CONADU Histórica y visibiliza la crítica situación salarial que atraviesa el sector.

El reclamo central apunta al cumplimiento inmediato del fallo judicial que obliga al gobierno nacional a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario, considerada por los docentes como una condición mínima para garantizar ingresos dignos.

Los salarios en la UNPA

En una serie de placas difundidas esta semana en el marco de la medida de fuerza, el gremio detalló cómo se compone el salario universitario, señalando que está integrado por el básico, la zona desfavorable, la antigüedad y los adicionales por formación de posgrado. Estos componentes, impactan de manera desigual según la universidad y la trayectoria individual.

Uno de los ejemplos presentados corresponde al cargo de profesor adjunto simple, que representa a una porción significativa del sistema. Con el incremento unilateral del 6,7% dispuesto recientemente, el salario de bolsillo alcanza los 488.334,73 pesos.

En contraste, si se aplicara la Ley de Financiamiento Universitario, ese mismo cargo pasaría a percibir 718.982,36 pesos. Sin embargo, desde el sector advierten que incluso este escenario representa apenas un piso de sostenimiento.

El planteo va más allá: con una recomposición que recupere el poder adquisitivo perdido desde 2015, el salario de bolsillo debería ubicarse en 932.160,88 pesos. Esta comparación, sostienen, evidencia el fuerte deterioro acumulado en los ingresos docentes a lo largo de la última década.

Desde ADIUNPA explicaron que estas tres formas de actualización muestran con claridad que el aumento actual es apenas un ajuste nominal sin impacto real en el poder adquisitivo. En ese sentido, remarcaron que la Ley de Financiamiento constituye una condición mínima, mientras que la recuperación a valores de 2015 es necesaria para una recomposición estructural.

El conflicto adquiere especial relevancia en la UNPA, donde cerca del 60% de los docentes posee dedicaciones simples, es decir, con menor carga horaria y salarios más bajos. A esto se suma una situación aún más desfavorable para el claustro auxiliar, según advirtieron desde el gremio.

“El salario para vivir dignamente no puede esperar”, señalaron, al tiempo que exigieron al gobierno nacional el cumplimiento de la normativa vigente.

La medida de fuerza se enmarca en un escenario de creciente tensión entre las universidades públicas y el Ejecutivo nacional, con reclamos que combinan la cuestión salarial con el financiamiento general del sistema educativo superior.