Orgullo Santacruceño
Tras más de 40 años de trabajo familiar en Chacra Don Pino, Mónica recibió el Premio Lía Encalada en la categoría Agricultura. Un reconocimiento que valida la perseverancia, el amor por la tierra y la certeza de que en Santa Cruz se puede producir, a pesar de los desafíos climáticos.
Detrás de cada proyecto productivo hay una historia. Y la de Mónica está escrita con tinta de trabajo incansable, perseverancia a prueba de viento y un profundo amor por la tierra patagónica. Desde hace más de cuatro décadas, junto a su familia, ha apostado por la producción avícola y hortícola en Chacra Don Pino, demostrando con hechos que el suelo santacruceño, cuando se lo trabaja con compromiso, da sus frutos.
Hoy, ese esfuerzo cotidiano y silencioso recibe un resonante eco a nivel nacional: Mónica fue galardonada con el Premio Lía Encalada en la categoría Agricultura, una distinción de alto prestigio que visibiliza y celebra el rol fundamental de las mujeres rurales en el desarrollo de nuestro país.


Cuatro décadas sembrando futuro
Producir en Santa Cruz no es una tarea sencilla. El clima austero, los vientos fuertes y las condiciones geográficas exigen una resistencia que va más allá de lo técnico; requiere vocación. Mónica y su familia han construido su legado día a día, enfrentando cada desafío estacional no como un obstáculo insalvable, sino como una razón para innovar y seguir adelante.
Su chakra se ha convertido en un referente local de abastecimiento, calidad y dedicación, probando que la soberanía alimentaria también se construye desde los patios traseros y las quintas familiares de la capital provincial.
El respaldo institucional a la tierra
Desde el Consejo Agrario Provincial celebraron con entusiasmo este logro, destacando que el premio no es solo un galardón individual, sino un homenaje a todas las familias que no bajan los brazos.
“Detrás de cada emprendimiento hay historias de vida que apuestan por su tierra. Reconocer a Mónica es reconocer el valor de quienes demuestran, con hechos y no con discursos, todo lo que somos capaces de hacer como provincia”, señalaron desde el organismo, resaltando que este tipo de iniciativas son vitales para fortalecer el tejido productivo local.
Un mensaje de esperanza y potencial
La historia de Mónica rompe con los relatos de imposibilidad. Nos recuerda que en Santa Cruz sí se puede producir. Y que cuando hay trabajo genuino, compromiso a largo plazo y decisión política y social de acompañar, el potencial de nuestra tierra se transforma en oportunidades reales de desarrollo.
Su premio es un faro que inspira a las nuevas generaciones de productores, a las mujeres rurales y a todos aquellos que eligen, día tras día, quedarse y hacer crecer a su provincia.
¡Felicitaciones, Mónica! Gracias por representar con tanta dignidad a Santa Cruz y por recordarnos que el orgullo santacruceño también se cultiva, se cosecha y se comparte.
